Los primeros años de la vida son fundamentales para el perfecto desarrollo de la visión, puesto que la plasticidad sensorial se acaba a los 7-8 años. Todo lo que no haya podido madurar la visión hasta esa edad, ya no podrá hacerlo después. Por este motivo, el diagnóstico precoz de los problemas oculares infantiles es importantísimo para poder ser corregidos cuanto antes y evitar las secuelas que podrían persistir toda la vida, como por ejemplo el ojo vago.
El Dr. Joan Tarrús de Vehí ha realizado cursos y entrenamiento especializados para el correcto diagnóstico y orientación de estos pacientes.
Los problemas más frecuentes en la infancia son: miopía, hipermetropía, astigmatismo, estrabismo, ambliopía (ojo vago), obstrucción congénita del conducto lacrimonasal, catarata congénita.
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